30 Jan 12

Pinker / Pedro

Uno lee a Pinker y cree que el hombre mito que nuestros vanguardistas han creado les nubla la vista. Leyendo la interesante entrevista que traduce Verónica Puertollano uno no puede sino sonrojarse de las inexactitudes y contradicciones permanentes. Se nota que de historia anda escaso y huele a esos componedores de teorías que cogen de aquí y de allá en función de lo que más interesa.

Resulta muy interesante lo referido a la religión. Tema capital pues algunos de estos neurocientíficos tratan de apuntar variables incluso evolutivas en su predominio. El nivel de violencia parece ser un paso más en esta línea. Y claro se ve obligado a forzar las cosas y generalizar. Su intento de apartar al nazismo de un régimen secular enternece, la consideración de la Guerra de los Treinta años como exclusivamente religiosa (¿qué hacemos con los muertos de la Francia católica al lado de los protestantes?), la minusvaloración de la llegada del cristianismo que presenta casi como un paso atrás. Huele, ya digo, a tipos como Spengler.

Lo de la cuantificación para épocas pasadas suena a chiste por las dificultades estadísticas. Hay tantos ejemplos de esas dificultades, lo de la propia América española. El hombre se nos ha alejado de la ciencia. Porque la creencia que tenemos casi todos de que el pasado fue peor y de que la evolución fue progresiva desde hace miles de años es indemostrable con datos salvo para periodos recientes. Acudimos a los detalles, a los ejemplos en ciertos lugares que conservan algo más de documentación (y que no tienen por qué ser iguales que los de otra área donde no se conservan) por lo que Pinker se centra de forma dominante en Europa, no le queda otra. Sólo cuando le aprietan un poco parece querer decirnos que únicamente quiere mostrar que ha habido regresiones tras periodos de guerra. Para ese viaje no necesitaba…

Pero lo de las gráficas y los porcentajes es impresentable. Hay mucho aire y deseo. Se le ha subido la tabla a la cabeza.

Por cierto, impresionante la reseña sobre Hitchens.

Un saludo.