20 Jan 12

Re: La verdad y la elegancia / Cristian Campos

Don Arcadi, 

Creo que era Daniel Dennett el que explicaba en sus conferencias que no nos gustan las hembras de nuestra especie porque sean bellas, sino que son bellas porque nos gustan. El carro del cerebro del macho tira de la zanahoria de la belleza femenina. Así que no es cinismo: realmente la belleza no existe, aunque la visión de ese puñado de excelentemente ordenados protones llamado Zooey Deschanel parezca indicar lo contrario. Y no solo la belleza no existe, sino que huele a rancio. Como la Rafflesia, esa hermosa pero putrefacta flor gigante del Amazonas cuyo pestilente olor similar al de la carne en descomposición atrae fatalmente a todo tipo de insectos. Por eso teorías como las de la responsabilidad humana en el cambio climático son tan sospechosas: demasiado bellas e impecables. “La culpa es del hombre blanco occidental, de su egoísmo, su codicia y su desprecio por todo lo que tiene de hermoso nuestro planeta”. Una teoría que encaja tan perfecta y elegantemente, con tamaña precisión quirúrgica, en los prejuicios de una parte importante de la humanidad no puede ser cierta. 
Un gran alivio para todos esos aguafiestas que sentimos una rechazo instintivo por la ñoñería, ¿cierto?
Un fuerte abrazo.