19 Jan 12

Devolución de la deuda / Javier

Estimado Arcadi,

Se me acumulan las deudas con usted. Ya tenía dos en cartera: la primera, haber comprendido por fin lo que significa leer un periódico, cosa que hago ininterrumpidamente desde los 13 años. La segunda, haberme dado a conocer la obra de Pinker. Ahora acabo de sumar la tercera: el miércoles estuve almorzando en Bohèmic (recomendación expresa desde su blog) y hoy soy un hombre todavía más feliz si cabe. Le omito cualquier descripción del acto, pues sería redundante: ¡Qué bravas! ¡Qué gamba de Palamós! ¡Qué caldo con manzana, foie y emulsión de calvados! ¿Y ese lechón con almejas, un mar y montaña de puro desvanecimiento? Si he de ser estricto, hubiera eliminado algo de trufa (presente en 3 de 8 platos) y faltaba un postre contundente, entre el queso y los petit fours. Pero eso son migajas de hombre satisfecho.

Le devuelvo una pequeña parte de la deuda. Créame que sufro ante su insistente animadversión hacia la literatura y la ficción, pero ya he encontrado una novela que le puede gustar. Pruebe con Solar de McEwan. Ahí aparecen, concentradas, algunas de sus mejores y peores obsesiones (y con un sentido del humor envidiable): la ciencia, el cambio climático, el discurso feminista, el buen comer y el buen beber, el solipsismo, el sentido común… Y por si fuera poco, la leyenda urbana que provocó el efecto lázaro hace unos días en la prensa socialdemócrata.

Es poco en contraste, pero seguiré buscando motivos con los que pagarle.

Siga con salud,
Javier