Escalas / Bolaño
Desde esta orilla del asunto, a lo dicho por Salinas cabe añadir que la posesión y disfrute de los trajes o prendas (a las que nadie ha tenido acceso en la vista: en este caso falta la ‘ropa del delito’, sin que ello impida a la justicia olisquear y ventilar el caso), como cosas muebles, durante un año, equivale al título (cfr. 464 CºCivil), ergo hay un incremento patrimonial (aunque se ciña al uso y disfrute). Amén de otras características personalísimas de los objetos que implican un único usufructuario (y algo más grave: la insolubilidad que excluye el modo …es demasiado, te voy a devolver la trabilla italiana). Puro determinismo.
Dos: las melosidades de los condenados conformes fueron pagadas por la trama, hechos probados en sentencia firme. Los pagadores de las usadas (y sudadas) por Camps, según indicios y testigos, parecen ser la misma trama (y los conformes ocupan cargos en la misma estructura). He ahí la dádiva.
Manera de defenderse: no hay dádiva porque he pagado, como pruebo así y así. No es que se obligue a Camps a probar su inocencia, es que tiene que desvirtuar el carácter de ‘dádiva’ que se insinúa no ya probable sino indiciariamente probada (si no directamente, con documentos contables). Y la lógica ligada a la disponibilidad de la prueba conduce, como dice Antonio, a concluir que la prueba del hecho (el pago) desvirtuador corresponde al que lo alega, no cabe exigir al acusador que demuestre que no lo pagó. Los intentos son divertidos, el sablazo al mecánico o a la santa… (sea culpable o no, Camps no aparenta ser espléndido; podría haber presentado unas cuantas facturas cargadas en su VISA personal diciendo que compensó con creces, cenas y copas a quien ‘adelantó’ el dinero para pagar las prendas; en fin, no sabría decir si esto tendría recorrido o es también absurdo).
Pero el caso es pecata minuta (al margen de los excesos mediáticos, bla bla bla, que, hasta cierto punto, Arcadi está contrapesando al resultado del juicio) puesto junto al crimen. Qué calvario en la onda. Herrera insistiendo en los 5 blandos años de Carcaño, omiso caso tras ser asesorado en sentido contrario (un retroceso de varios parsecs en mi GES, donde EL venía alcanzando alguna simpatía), Ezquerra, como dice el periodista, en coloquial e inconsciente (pero, claro, esto es casi peor, en casa del herrero) desparrame de basura ajena, y me callo el consciente del publicista nadando en sus palabras. Qué aguante tiene Vd, mon frère.
Arcadi, acabo con un saludo sincero al coherente editorial de EM, periodismo (de opinión) sin pelos en la lengua (un FJL clásico). Me ha recordado al mejor EP. Una valiente (a)postura, con cuyo contenido discrepo de principio a fin.
Bolaño