Tres gallegos / Alberto González
Estimado Arcadi:
Al igual que Cela, con quien compartía la circunstancia del mestizaje parental, madre inglesa el de Ira-Flavia, vasco-francesa el de Villalba, tuvieron una húmeda relación con el anterior régimen que, a condición de aceptar sumisamente sus servidumbres de paso, les permitió medrar tanto como quisieron y pudieron (muchísimo) e, incluso, que ejerciesen una bien recompensada disidencia. Ambos, también, participaron en el parto democrático, senador por designación real el primero, ponente del texto constitucional el segundo. Los dos hicieron del exabrupto y la real gana (más aparente que real) marcas de la casa. Prolíficos hasta la extenuación (sobre todo de los demás) Todos les reímos las gracias con las que, acaso, se hicieron perdonar sus pasados pecados. Buscaron desesperada y, a veces, patéticamente el reconocimiento. El primero lo consiguió plenamente: el Nobel y el Cervantes. El segundo, como dices, dadas sus aspiraciones y ambiciones, no, o no del todo, pero coño, qué forma más triunfante de fracasar. Ambos murieron en la cama. Nadie pudo con ellos. Como nadie pudo con Franco.
Salud,
Alberto