17 Jan 12

Me lo he pensado mucho… / Antonio Salinas

…pero al final no he podido reprimir las ganas de responder a su
nueva incursión en el juicio al ”jefe de Gobierno (autonómico) más
incompetente de la España contemporánea” (los números cantan, casi
tanto como los directores de moda, y aunque tengo claro que esto no es
objeto del juicio, tampoco he podido resistirme a citarle con
ventaja).

En su artículo dice usted que la acusación debe probar “que Francisco
Camps aceptara «dádiva o regalo que le fueren ofrecidos en
consideración a su función».” Para ser así se deben probar dos cosas:

Que los trajes le fueron ofrecidos en función de su cargo. De esto no
se pueden ofrecer pruebas físicas que son las que usted parece echar
en falta. Lo único que lo puede probar son las escuchas realizadas y
las declaraciones de los testigos. Y por lo tanto sí que son
importantes las escuchas y no resulta trivial que sepamos que “el
bigotes” se gastaba un dineral en obsequiar a alguien que consideraba
“un gilipollas”, el tema del caviar, el amiguito del alma,….
Que Camps no pagó los trajes y por lo tanto fueron un regalo. Se debe
probar que Camps NO hizo algo y de un hecho que NO se ha producido,
tampoco se pueden presentar pruebas físicas. Lo único que tenemos son
las declaraciones de los testigos y del acusado y habrá que decidir
quien dice la verdad ¿Es más creíble la historia del préstamo del
guardaespaldas, de la caja de la Farmacia,… o la del director de
moda, la cajera y el informático que sí ha aportado pruebas de que le
hicieron falsificar los recibos? No es cierto lo que usted dice de “
tu palabra contra la mía sólo se le admite a la violada”,
perfectamente se puede condenar a alguien por la declaración de unos
testigos.

Quizá el aprovechamiento político y periodístico del caso le parezca
obsceno y su cercanía con Camps le haga verle como alguien incapaz de
delinquir pero como usted bien sabe, eso sí que no prueba nada. No
tengo claro si es o no culpable, eso ya lo dirá el jurado, y ni
siquiera he seguido todos los entresijos del caso al detalle, pero me
parece evidente que hay motivos claros para juzgarlo.


Antonio Salinas García