PRISA y el dinero / Acacio Daimiel
Querido profesor:
Sabes como yo la vergüenza que da en este país hablar de dinero. Dicen que viene de los cristianos viejos que atribuían la codicia a los judíos, en ese antisemitismo latente que subyace en tantas actitudes actuales. Y la gente no piensa en otra cosa, dada la devaluación del sexo. ¿Has visto el creciente consumo pornográfico y prostibulario entre los jóvenes que no tienen las dificultades de acceso de nuestras generaciones? No quisiera hacer sarcasmos sobre nuestro ex periódico y su supuesta polémica de denuncias y anuncios prostibularios. Al final, cómo no, nadie se atrevió a decir que les hacía falta el dinero de los anuncios de las putas. En tu blog de hoy tampoco se habla de dinero. Y la angustia, la ansiedad es que el dinero no llega a Internet. Usuarios, lectores, ojear y hojear, historias interesantes e inéditas ¿por las que cobrar? ¿Cómo se consigue dinero en Internet? En Internet los que más han cobrado —perdón, lo digo sin tener un dato a mano— son los industriales del sexo. No creo que haya habido mayor venta de servicios en la red. Y es que el medio es una herramienta imbatible para practicar el amor propio, el vouyerismo, las citas ciegas o atadas, o todas esas variantes posibles que llevan a algunos a ser detenidos por la policía. Que por cierto es un ojo vigilante de cierto/todo tipo de contenidos. Pero no quisiera aburrirte con la red en la que te codeas con Nelson.
Quisiera seguir con el tema del dinero. No sé si sabes, imagino que sí, que en tu antigua casa desde finales del año pasado están tronando las trompetas del Apocalipsis. «Se acabó la fiesta», se atrevió a decir el gran timonel con la plantilla postrada a sus pies al anunciarles la disgregación de lo que había sido la empresa periodística de mayor éxito de la historia de España en cuatro unidades productivas, razonable reorganización ante la crisis sistémica que nos azotaba y que le permitía augurar que un plazo no de 5, pero igual de 10 y seguro de 15 años aquel sitio, junto a las viejas rotativas, sería un solar. Los jóvenes periodistas de 25, 30, incluso de cuarenta y muchos le escuchaban con lágrimas de emoción en los ojos.
Algunos meses después la empresa les sugirió a todos que deberían pensar en empezar a bajarse el sueldo. Los más razonables, juiciosos, empezaron a hacer cálculos, a comprender, a explicar y hasta a justificar el sacrificio que se les exigía. ¿Hablar de dinero? Y en esas estaba, explicando a su mujer, en un pequeño piso de los nuevos barrios, que tal vez con un 15% o un 20% menos, podrían mantener la hipoteca y los coches pero tal vez no el colegio privado del hijo. Un suspiro de ansiedad y vuelta a la lectura del diario del domingo. Y como le importaba el dinero desplegó el suplemento Negocios del domingo 24 de mayo. «Los consejos bajo la lupa» era el titular de la portada. Interesante. Reparó inmediatamente en dos cuadros, uno de las empresas que cotizan en el Ibex35 y otro de las que cotizan en el mercado continuo. Los cuadros detallaban los sueldos de los consejeros y altos directivos. Y comparaban sus ingresos en 2007 y 2008. Interesante e inédito, tal vez, pensó. ¿Reflejarán las subidas y bajadas? Sí, aquí están. Y buscó PRISA en el mercado continuo, su empresa matriz cuyos trompeteros le tenían agobiado. Y leyó: incrementó entre 2007 y 2008 de los sueldos de consejeros y directivos: un 50%. ¿Cómo? Volvió a repasar el cuadro desplazando su dedo tembloroso sobre la hoja del diario. Remuneración total de la cúpula (Consejo y dirección). 25.258.000 euros en 2008. 16.803.000 en 2007. ¿Se han repartido más de 25 millones de euros en plena crisis de deuda, en plena crisis sistémica, en plena crisis agónica? Número de consejeros: 18, numero de altos directos: 12. Retribución del consejo 11.623.000 euros. Los sueldos en el Consejo, en función de su tareas y origen, fueron de 1.937000 , 1.533.000 y 926.000 euros. La retribución total de los 12 directivos (altos) fue de 11.111.000 euros y la media de sueldo de 926.000 euros. Eso en 2008, el año de la Crisis.
Con la boca seca y un cierto calambre en el estómago buscó comparar esas cifras con las de las otras empresas del mercado continuo. Ni punto de comparación. PRISA, cuya cotización se despeñaba en el mercado, a cuyos accionistas les habían anunciado que no había dividendo en 2009, ganaba por goleada al resto del mercado en la retribución de sus gestores. ¿Y si la comparaba con las del Ibex35, índice en la que un día estuvo y de donde salió al día siguiente que uno de sus primeros ejecutivos vendiera un suculento paquete de acciones, (qué oportuno siempre, qué gran periodista)? Pues comparada con los gigantes del Ibex35 quedaba PRISA en 5º lugar, sólo superada por Santander, BBV, ACS y Telefónica, pero por delante, por ejemplo, de Repsol. El cuerno de la abundancia derramando leche y miel sobre las cabezas de los 30 (18 consejeros y 12 —altos— ejecutivos) que según decían otros han colocado la empresa en una situación imposible, agobiada por las deudas y obligada a ahorrar, despedir, reducir, negociar, implorar y vender lo que haga falta.
Dinero, coño, dinero. Cuando se habla de dinero, cuando se conocen detalles, cuando se accede a la información interesante la gente se vuelve irascible, envidiosa, rencorosa, insurgente. Tenían razón los cristianos viejos. Le enseñó su mujer los cuadros, le explicó como si fuera tonta lo que aquello significaba. Cómo se sentía engañado, casi humillado, él que había pensado bajarse el sueldo… La mujer, mientras cogía a su hijo en brazos, le miró con pena y un punto de desdén y le dijo «Lo que no entiendo es como han dejado que se publique eso en tu periódico».